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sábado, 21 de junio de 2014

Un sueño por alcanzar | @Laurateruel82



Hola amigas!!! Por fin, hoy he tenido un poco de tiempo y puedo publicar una maravillosa historia. Es la historia de Laura,  y la verdad es que la escribió hace dos meses, justo después de su último negativo y antes de empezar con la ovo......Como veréis, Laura es otra de nuestras guerreras pues no hay mujer infértil que no sea una leona!!! Yo no he podido publicar su historia  antes y por eso tiene más valor que la leáis.....y que lleguéis hasta el final......


Ahi va:

¡Hola chicas! Soy Laura y tengo 31 años. Para que me conozcáis un poco mejor me he decidido a contar mi historia. En junio hará dos años que comencé este viaje. Comparada con muchas de vuestras historias, no llevo mucho tiempo en el camino (aunque a mí me parece un siglo), pero sí que ha sido intenso. Cuando empecé en esta aventura de buscar bebé tenía 29, aunque realmente mi historia con la infertilidad la empecé a los 23 años.

Fui a hacerme mi primera revisión ginecológica, y salí de allí con unos ovarios que para mi ginecóloga no valían nada. Después de hablar con un colega suyo delante de mí de una “cosa muy grande” que había que quitar sí o sí, me explicó que tenía endometriosis. Me propuso que me quedase embarazada, y después me quitarían los ovarios. Estoooo, ejem, tengo 23 años y novio desde hace seis meses… ¿¿¿¿qué me estás contado???? (Que por cierto, este chico me dejó quince días después, cinco días antes de que me operasen. ¡¡Como para ser el padre de mis hijos!!)… Visto lo visto, me fui a pedir una segunda opinión a una clínica privada. Allí me confirmaron que sí, que tenía una endometriosis severa, pero que se operaba y punto. 15 días después estaba operada, con mis ovarios en su sitio, y como todo había ido tan bien, y me habían dicho que por supuesto que podría tener hijos, me fui de allí muy feliz, y con una idea muy equivocada de lo que me costaría en un futuro ser madre.

Al año siguiente empecé a salir con el que ahora es mi marido, y en 2011 nos casamos. Un año después (junio 2012) decidimos que había llegado el momento de buscar bebé. ¡¡Ya estábamos preparados para ser padres!! Año tras año había ido a revisión por mi endometriosis y con los anticonceptivos que tomaba estaba todo perfecto, no había ni rastro de la enfermedad, así que, como la mayoría, imagino, el primer mes “fijo que habíamos dado en el clavo”. Pero vino la regla, y al mes siguiente, y al siguiente, …

En enero decidí ir a hacerme otra revisión, por si acaso en los 9 meses que llevaba sin anticonceptivos me había vuelto a salir algún quiste, y ya que estábamos, nos hicimos las primeras pruebas. Primera sorpresa, no hay rastro de la endometriosis, pero tengo un bulto en un pecho. Me dicen que no me asuste, que parece benigno, pero claro, la cabeza es muy mala, y va por libre… Me quitan el bulto del pecho y finalmente no era maligno, pero ese mismo día nos dan los resultados de las pruebas y sorpresa, mi marido tiene los bichillos con poca movilidad, y yo la antimulleriana bastante baja. Me dicen que si quiero ser madre tendrá que ser por FIV. ¿Cómo? ¡¡Imposible!! ¡¡Si año tras año estaba todo bien!! ¡¡No puede ser!! A partir de ahí empiezo a verlo todo muy negro…



Me voy a casa bastante tocada, no me lo esperaba para nada. En mi entorno no hay nadie cercano en esta situación, y aunque tengo mucha suerte y toda mi familia siempre me ha apoyado mucho, me encuentro muy SOLA. ¿¿Os suena no?? 

Me convencen para intentar una IA antes de hacer la FIV, así que nada, en marzo empiezo una IA que por supuesto, con la baja movilidad de los bichillos de mi marido, es negativa. 

¿Por qué a mí? ¿Qué he hecho yo? Si no estoy pidiendo nada raro, no pido ningún capricho. ¡¡Sólo quiero ser madre!! ¿Os sigue sonando verdad? Después de este primer negativo, doy un paso para mí muy importante, y empiezo a asimilar la situación, a comprender que no tengo por qué avergonzarme de lo que está pasando, que no tengo que pensar que estoy defectuosa, que no valgo, ni sentirme menos mujer, así que decido empezar en abril la primera FIV. 

Ya está, ya lo he asumido, ya tengo la fuerza suficiente para afrontar el tratamiento, ¡ya está solucionado! Me hago la FIV y a disfrutar de embarazo y de bebé/s. Me imagino que esto también os habrá pasado a muchas, y nada más alejado de la realidad…

Empiezo banderillas y controles. Con cada control me ponía muy nerviosa, casi como si me estuviese examinando ante un tribunal… y cada examen lo suspendía. Cada vez hay menos folículos, empiezo con 5, pasamos a 4, 3 … Para la punción espero que haya dos o tres y sorpresa, me sacan 8 (y digo yo, ¿¿de dónde??) pero de los 8 sólo hay cinco maduros, y sólo fecundan 2. Bueno, no necesito más, ¡¡seguro que esos son mis campeones!! Dos días después me llaman y me dicen que van muy lentos y que no los pueden vitrificar, que los dejan dos días más en observación (en mi clínica prefieren hacer la transfer en otro ciclo). Dos días después me dicen que siguen evolucionando los dos, pero que siguen lentos, que los dejan un día más, y finalmente, al día siguiente, me llaman y me dicen que se han parado los dos. Que puede ser por la mala calidad de los óvulos, y que no saben si esto podría pasar en más ciclos. ¡¡Otro jarro de agua fría!! ¡¡Tantos días de nervios para nada!! Va a ser que mis óvulos no valen, y yo no quiero ni oír hablar de ovodonación. ¡¡No estoy preparada!!

Hablando con mi médico me dice que todavía soy muy joven para plantear otra cosa, y que hay que volver a intentarlo. ¡¡Dice que lo conseguiremos!! Lo veo muy convencido, y bueno, vuelvo a ilusionarme. 
Hay folículos residuales, así que tengo que esperar un ciclo, pero a finales de junio inicio mi segunda FIV. Me añaden una medicación nueva, ¡¡esta vez seguro que funciona!! Empezamos mucho mejor, con 9 folículos, y para el día de la punción vamos con 7 de buen tamaño. El doctor me dice que este es nuestro mes. ¡¡Por fin lo voy a conseguir!! Llega la punción y, ¡sorpresa! Pero esta vez negativa, sólo 4 óvulos. ¿¿Dónde están los demás?? ¡¡Que me los den que son míos!! Decepción total ese día, sobre todo pensando en el resultado de la primera. Pero bueno, al día siguiente me dicen que han fecundado los 4. Y al siguiente que los han podido vitrificar todos. ¡Bien! Vuelvo a tener folículos residuales, así que dejamos la transfer para septiembre.

Llega la regla de septiembre e inicio tratamiento para la transfer. Enseguida tengo el endometrio a punto y me programan la transfer para un viernes. Llega el día y yo estoy muy emocionada, por fin voy a tener a mis pequeños conmigo. Llego a quirófano y el doctor ve que tengo líquido en el útero, así que cancela la transfer. ¿Cómo? ¡Esto no puede estar pasando! ¡¡Pero si estaba todo bien!! ¡¡Es mi momento!! Me vuelvo a casa pero sin mis pequeños. Intentan llevar los embriones a blastos y no llega ninguno de los dos. Los hemos perdido. ¡¡¡¡Con lo que nos ha costado conseguirlos!!!!

A la semana siguiente vuelvo y ven que tengo hidrosalpinx. La endometriosis, que llevaba 8 años sin aparecer, con las estimulaciones se ha venido arriba y me ha afectado a las trompas. Me tienen que quitar una y ver cómo está la otra. En octubre vuelta a quirófano (el celador ya bromea conmigo) y laparoscopia para quitarme una trompa, aislarme la otra (no la pudieron quitar porque la tenía muy pegada al ovario) y limpiarme múltiples adherencias de endometriosis que habían aparecido. 

A finales de noviembre vuelvo a revisión y está todo ok, pero por las fechas ya nos metemos en fiestas y demás, así que esperamos a enero. Con la regla de finales de enero vuelvo a empezar muy ilusionada el tratamiento para la transfer de los dos últimos embrioncitos que me quedan. Venga, que 2014 se tiene que dar mejor que 2013. Llega el día de la transfer y esta vez sí, ¡¡por fin tengo a mis pequeños conmigo!! Es lo más cerca que he estado nunca de estar embarazada, y así me siento. ¡¡Por fin soy BETAESPERANTE!! Disfruto mucho esos días (¡¡sí, habéis leído bien!!) pensando en lo que me ha costado llegar a esa betaespera. Llega la beta y tortazo con la realidad, mis pequeños lo han intentado, pero no lo han conseguido. Bioquímico.

El doctor me dice que sólo hemos tenido una transfer, y que hemos tenido muy mala suerte, así que lo intentaremos una vez más. Pero ya la última, porque mi endometriosis está rebelde, y con las estimulaciones más aún. Tengo otro quiste de momento controlado, pero con un tamaño al borde de la cirugía, así que si no funciona, tendremos que pensar en otras opciones. Cada vez voy asumiendo un poco más la idea de la ovodonación. Es una realidad que cada vez se acerca más y más.

En febrero empezamos la tercera y última FIV, y ya desde el principio va muy muy mal. 5 folículos, después 4, 3 … vaya, esto ya lo he vivido. Llegamos a la punción y vuelvo a ver a mi amigo el celador, jajaja. Dos óvulos. Al día siguiente me dicen que fecunda 1, y al día siguiente que se ha parado. Otro jarro de agua fría, y otra vez mis sueños rotos. Además esta vez es diferente. Esta vez no implica una nueva caída y ya. Esta vez implica olvidarme definitivamente de mis óvulos y afrontar que mi realidad es la ovodonación.


Pasan días complicados, de asumir muchas cosas, pero ya he llorado todo lo que tengo que llorar. Lamentarme no va a servir de nada, y ahora es momento de buscar soluciones. Y si mi solución puede ser la ovodonación… ¡¡pues adelante!!


Después de todo esto llegamos a día de hoy, con ganas de seguir luchando para conseguir mi sueño, y enfrascada en mi primera ovodonación. Respecto al principio de mi viaje han cambiado muchas cosas. Entre ellas es que, aunque empiezo a estar cansada de darme cabezazos contra una pared que ni se cantea, considero que ahora soy mucho más fuerte. Pero sin duda, lo mejor, la parte más positiva, es que tengo un montón de compañeras de viaje que hacen que el camino sea mucho más llevadero. Yo quiero ser madre, y sé qué tarde o temprano, de una forma u otra lo seré. No me voy a rendir, al igual que no lo habéis hecho ninguna de vosotras, y aunque no sé cuándo terminará esta historia, sí que sé que la terminaré con vosotras, y tendrá un final feliz, en el que en vez de hablar de folículos, controles, betas y esperas, hablaremos de pañales, papillas, y las risas y lloros de nuestros bebés.







¡¡Gracias a todas por estar conmigo!!
Un besazo!!



PD.  Si os ha emocionado la historia, seguro que os emociona más saber que ahora Laura por fin está embarazada y además de mellizos!!!!! De momento está de muy poquito y con el miedo normal de saber si todo irá bien...pero su lucha ha tenido recompensa!!!!  El sueño Laura está muy cerquita ya!!!!! 

Gracias Laura por compartir tu historia y enhorabuena por esos bebés que esperas!!!! Chicas no podemos rendirnos!!!!!! Adelante!!!!! 


Chupete de nuestros queridos amigos de @tutetecom!!! 



lunes, 10 de marzo de 2014

Las vueltas del destino por @Julieta_Loquita


Cada historia que me mandáis es especial, todas las mujeres que pasamos por esta dura lucha estoy convencida que somos de otra pasta como suele decirse por increíbles, grandes y luchadoras.  Hoy tenemos la suerte de que nos cuente su historia @Julieta_Loquita, una de mis primeras amigas infértiles,  y por suerte  una mujer maravillosa a la que ya he tenido el placer de poder conocer en persona. Me gusta esta historia porque va a tocar el tema de la edad, un tema que muchas veces nos pesa  como una losa.
Julieta tu historia me ha hecho llorar, y sólo tengo un deseo para ti, que seas madre. Porque te lo mereces, por buena gente, por sencilla, por ser una tipa genial y porque sé que vas a ser una madre excelente. Gracias por compartirla con nosotras.



Hola chicas, 
Soy Julieta, tengo 42 años y hoy quiero contaros un episodio de mi historia porque dentro de poco quiero retomar un proyecto que durante un tiempo, quizás bastante tiempo, ha estado aparcado. De hecho, si no os he contado nada todavía es porque tenía miedo de enfrentarme otra vez a éste y quería encontrar la respuesta en mi intimidad. 
Muchas incluso habréis dudado de mí, en algún momento, porque veíais que hablaba de exámenes, de la laparoscopia o de irme a la India de ong pero nunca habéis leído que estuviera en betaespera o similar pero sí, sé perfectamente lo que es, como todas que llevamos una larga trayectoria en este proyecto de “Ser Madres”. Allá vamos. 

En mi 38 cumpleaños, mi pareja y yo decidimos dar el paso de tener una familia. Es cierto, tardamos en decidirnos porque éramos un poco PeterPanes, queríamos hacer muchas cosas antes y estar seguros del paso y como muchas parejas hoy en día ignoramos el paso del tiempo. ¿Ignorancia o Egoísmo? Tal vez un poco de los dos pero el tiempo ha confirmado que la ignorancia pesó más. En cualquier caso, yo y muchas de las que comenzamos tarde, muy tarde, creo que nos sentimos bastante culpables por nuestro error como para que alguien nos lo recuerde. 

Como iba diciendo, pensamos que sería fácil porque mis dos hermanas se habían quedado embarazadas mayores y en mi caso no tenía por qué ser diferente,… pero sí, sí lo fue, los meses fueron pasando sin ninguna novedad. 

Como tenemos un familiar que es médico, hablamos con ella para que nos diera más información. De hecho, hasta nos agilizó las analíticas para que no perdiéramos tanto tiempo. En aquel momento, ella nos confesó que estaba embarazada pero que también se había obsesionado un poco con conseguir el embarazo y que incluso se había hecho una prueba que se llamaba “histerosalpingografía”. Es curioso, como juega la memoria, recuerdo perfectamente todo lo que dijo  ¿Cómo era el nombre? ¿Histeroqué? 

Con 39 años + 1 día fuimos a la cita con la ginecóloga que nos habían dicho que era la mejor de mi ciudad para qué nos hiciera un diagnóstico de fertilidad. Le dimos las analíticas y empezamos a contarle. Sin previo aviso me dijo que tenía Síndrome de Ovario Poliquístico. ¿Cómo? ¿Por qué? Si no me había hecho una sola prueba. Porque tenía bello.
- Perdone, pero este bello es hereditario, con 18 años me hicieron pruebas endocrinas y simplemente tengo bello porque mi madre y mis hermanas también lo tienen. 
- En cualquier caso, tu principal problema es la edad, deberías ir directamente a FIV. ¡¿Quéee?!
Volvimos a casa sin hablar, nos habían echado un jarro de agua fría por encima que no esperábamos, íbamos a por un diagnóstico y ver qué se podía hacer y, de repente, nos habían eliminado de la carrera antes de empezar a correr. 

Cuando nos rearmamos, decidimos ir a la seguridad social ya que teníamos la impresión de que habían ido a vendernos un tratamiento de reproducción asistida y desconfiábamos de la privada. Lamentablemente, en la seguridad social lo que nos dijeron fue: 
- Lo siento pero con tu edad, ya no entras en los tratamientos de reproducción asistida. Si queréis podéis probar unos meses con omifin a ver si pasa algo. 
Otra vez sentí el sello en mi mente,… CADUCADA.   




De todos modos, decidimos probar un tiempo con el tratamiento de omifin, había que intentarlo.  
Los 40 se iban acercando, yo no era madre y empezaba a sufrir por ello, así que decidimos ir para adelante con la fiv tal y como nos habían sugerido. Volvimos a la misma médica, pensando solamente en que nos habían dicho que era la mejor y que a fin de cuentas había tenido razón, YO ERA MAYOR. 

En diciembre de 2011, me sometí  a mi primera fiv. Todo parecía que iba bien pero el día de Nochebuena, empecé a sentir pinchazos. El dolor continuó el día de Navidad pero no sangraba. Llegué a la beta sin haber sangrado, lo cual era una buena señal pero fue negativa. 
Lloramos, curamos las heridas y en marzo volvimos a la carga, habíamos ahorrado un dinerillo y el tiempo corría en nuestra contra, había que darse prisa,… Negativo.
A finales de junio, después de los exámenes, era el mejor tiempo para un tercer intento, nos iríamos unos días a la playa a estar tranquilos… 
Unos días después de la transferencia fui a casa de mi madre, ella se iba al dentista y decidí acompañarla. Subimos al autobús y nos sentamos. Todavía me acuerdo de la conversación, mi madre me contaba que había fallecido un futbolista que se llamaba Miki Roqué y que Pujol, el del Barca, le había ayudado mucho,… pero empecé a notar como vibraba el autobús y empecé a sentir miedo. Me bajé en la siguiente parada y aquel mismo día empecé a sentir pinchazos. ¿Por qué habría ido a acompañar a mi madre? Sentí que todo iba mal, me vine abajo, me hundí en el abismo incluso faltando una semana o más para la beta. 
Mi madre me llamaba y yo no podía parar de llorar. A los dos o tres días empecé a estar mejor, mi madre quería que fuera a comer, supongo que simplemente quería saber que estaba bien. Le dije que iría el lunes.
El domingo me llamó mi hermano para decirme que mi madre le había telefoneado diciéndole que se encontraba mal y que si podía ir adelantándome yo porque él estaba trabajando. Fui inmediatamente y cuando llegué mi madre estaba quietecita, esperando que llegara. Fuimos al consultorio de guardia porque ella tenía miedo de que le ingresaran pero allí nos dijeron que teníamos que ir al hospital, que había tenido una subida de tensión muy fuerte. Al rato de estar en urgencias, empezó a dolerle la cabeza. Empezaron a hacerle pruebas y yo veía a los médicos hablar fuera del box y empecé a intuir lo que pasaba. Mi madre había tenido fallos de memoria en los últimos días, fallos no habituales, creo que quizá debido a la preocupación por mí. Los resultados lo confirmaron, mi madre tenía un ICTUS... A los 15 días, en una preciosa noche de luna llena de agosto, mi madre se marchó… La beta unos días antes había salido NEGATIVA. 





¿Por qué cuando yo estaba buscando ser MADRE, tenía que perder a la mía? Yo necesitaba que alguien me quisiera mientras esperaba que llegara alguien a quien querer tanto como ella me quería a mí… No podía más, no entendía tanto dolor, tenía que abandonar. 

El tiempo iba pasando y aunque el dolor era fuerte, poco a poco fui recobrando las  fuerzas. Decidí que al siguiente verano retomaría un proyecto que había dejado aparcado hacía mucho tiempo, me iría de ong, necesitaba reencontrarme conmigo misma y ver hacia dónde iba. 

Mientras tanto leía alguna noticia de fertilidad en algún medio de comunicación y así descubrí a Alejandra Vidal Olmos y su “Puesta a parir”. Decidí buscar más información, algo en lo que creía que había fallado, y crear mi alter ego Julieta en twitter y facebook para que nadie supiera quien era. Poco a poco conocí a Ale, a Berta, a Noe, a Paula, etc. Para mí, fueron una bendición porque yo todavía estaba muy mal, todavía no estaba preparada,  apenas habían pasado 6 u 8 meses, pero estar rodeada de mujeres que tenían el mismo problema que yo, que sufrían como yo, con historias mejores pero también peores que la mía, me hizo reconstruirme más rápido, … y LLORAR… y VOLVER A REIR. 

De todos modos, yo ya tenía decidido irme de ong a la India, así que no cambiaría mis planes pero quería hacerme pruebas para ver cómo estaba, cuales eran mis posibilidades con mis óvulos (podéis imaginar lo que me dijeron) y si no había, utilizar ese impasse en Oriente para ver si estaba plenamente convencida de seguir adelante con óvulos de donante. No las tenía todas conmigo y creía que era importante estarlo. 
Y de repente, 15 días antes de irme, tengo un cólico que me obliga a cancelar mi viaje a la India,… Tenía tantas ganas,… era lo primero con lo que me había ilusionado después de un año,… 

El resto, ya lo sabéis, innumerables tratamientos, pruebas y médicos para averiguar el problema… pero el destino es caprichoso y me tenía reservada otra sorpresa. Mi problema terminó tornándose ginecológico y por fin descubrimos que tengo las trompas obstruidas, que quizás las tuve siempre. Aquello que con una simple prueba se me tenía que haber diagnosticado cuatro años antes, se me confirmaba ahora. 

La edad nunca fue el factor más importante de mi infertilidad. Quizá soy infértil hace mucho tiempo pero no lo sabía. Creo que todo esto me ha hecho aligerar la carga de culpa que sentía, algo que creo que arrastramos todas la que somos un poco más mayores y que es una pesada losa que debemos aprender a quitarnos. 

¿Y ahora qué? 

Pues puedo tomarme fatal este último episodio, pensar que he perdido otro año y gastar un montón de tiempo, dinero y energía en algunos asuntos o reconvertirlo en algo positivo y pensar que el destino tenía reservado este camino para mí. 

Mi nueva ginecóloga piensa que es muy difícil por mi edad pero también piensa que hay muchos factores que hasta ahora no conocíamos y que si bien no hay que hacerse muchas ilusiones, no es descabellado intentarlo una última vez.

Creo que estoy Loquita y que soy la peor inversora de este mundo pero después de todo lo que he pasado, cuando yo ya había aceptado que las cosas fueran de otra manera, creo que me merezco esta oportunidad, creo que me merezco intentarlo de nuevo…así que VUELVO A LA LUCHA!!!  y si no funciona, todo este sufrimiento ya me habrá preparado para el siguiente paso pero creo que tengo que intentarlo una vez más. 

Respecto a vosotras, os quería pedir algo,…
- Que os dejéis aconsejar por los médicos pero también que les cuestionéis si es necesario, a veces se “les” y se “nos” olvida que son humanos. 
- Que seáis comprensivas con las que somos más mayores, aunque sean famosas, no sabemos las historias que esconden detrás y todos buscamos apoyo. 
- Y finalmente que cuando vuestra mami diga algo inapropiado u os llame por quinta vez en el día durante la betaespera o la ecoespera para ver cómo estáis, seáis amables con ellas, las tranquilicéis y, sobre todo, sobre todo, las QUERAIS. 





TE QUIERO MAMÁ. 
Un abrazo chicas. 

lunes, 24 de febrero de 2014

Quiero ser madre y no puedo | Laura @cocinillas20



Hola amigas,

Hoy os traigo con mucho orgullo la historia todavía sin terminar de Laura, una mujer fuerte y valiente que lucha por conseguir nuestro sueño. Ella es guapa, buena, generosa y  os va a enamorar con su relato....cuenta tantas cosas que hemos pasado todas, tantos sentimientos que nos remeuven por dentro...y además ella quiere dar un pasito más y sumarse a esta revolución...No tenemos que avergonzarnos de ser infértiles!!! Gracias Laura por compartir tantas cosas tan íntimas con nosotras.
Lo conseguirás sin duda!!!  











Quiero ser madre y  no puedo, quiero estar embarazada y no puedo. Quiero ilusionarme con la llegada de una personita producto de nuestro amor, decirles a mis padres, suegros, hermanas y cuñados que van a ser abuelos y tíos, pero tampoco puedo…
Me gustaría gritarle al mundo que lo conseguimos!!! Pero todavía no puedo hacerlo.  Lo que sí puedo es alegrarme por los que lo consiguieron, puedo echarle “cojones” y luchar, puedo llorar hasta que no me quede una lágrima y luego levantarme…pero hoy por hoy no puedo dar vida a otra vida.

Hace casi 9 años que empecé con mi marido, nuestra historia fue lenta, de dejarte ir sorprendiendo, de enamorarte poco a poco. Al final es una historia cualquiera de dos que se quieren y decidieron hacer un proyecto de vida juntos.

Recuerdo el día de mi boda, estábamos tan contentos… No faltaba nadie, todos nuestros amigos y familiares nos deseaban lo mejor y nosotros en una nube!! Siempre habíamos confesado que nos encantaban los niños y que no tardaríamos en traerlos a casa. Yo cocinaría mil recetas para mis polluelos y mi marido jugaría mucho con ellos…nuestra casa es enana así que habría que dejar el IKEA por un momento e invertir en muebles a medida en esa habitación...todo pensado, nada más lejos de la realidad, por desgracia. 

El tiempo pasó y por fin lo vimos claro! Yo tenía 28, él 29, a la vuelta del verano nos liaríamos la manta a la cabeza, seríamos tres!!! Los comienzos fueron como siempre en estos casos…felices y emocionantes! Disfrutaba cada copa de vino, cada cervecita, cada salida con marido o amigas como la última diversión y fiesta que me podría dar en mucho tiempo, pronto nuestro hijito llegaría y todo cambiaría, tendríamos una vida más tranquila, SERÍAMOS PAPÁS! Recuerdo que algunos me decían si estás con el máster o si estás en tu segunda carrera…pero teníamos trabajo, casa y mucho amor así que era nuestro momento!

El tiempo pasó y la alegría se fue convirtiendo en preocupación. Algunos amigos, primos y compis de curro iban haciendo tangible el proyecto que a nosotros nos estaba costando. Mes a mes, regla a regla teníamos que lidiar con los comentarios de los demás y con nuestros propios fantasmas. Llegamos a creer que nos tendríamos que relajar para conseguirlo, que no había que darle importancia, nos sentimos culpables… Lo intenté, lo juro, con todas mis fuerzas, intenté relajarme, tomarlo bien, alegrarme por todas las pancitas fértiles sin que eso me recordara que yo no podía. Lo intenté todo y no funcionó.

No funcionó irme de vacaciones, hacer deporte, comer sano, no preocuparme…cada vez me sentía más sola y más aislada. Me enfadé conmigo y con el mundo injusto, con el destino, con todo. Mi dolor era tan grande que solo la rabia conseguía mitigarlo. Ya nunca más buscaría con la inocencia y la ilusión de un fértil, ya no me reprimiría una lágrima en un día de regla muerta de miedo e incertidumbre.

En ese punto uno YA SOLO NECESITA UNA RESPUESTA. Empecé a echar muchas cuentas, a descubrir las horribles listas de espera de la seguridad social, a hacer un máster en biología reproductiva…quería respuestas para tanto dolor y rabia. Nos sometimos a pruebas mientras nos agobiábamos y perdíamos nuestra intimidad. La gente seguía con sus y vosotros cuando? o con sus: lo que tenéis que hacer es relajaros! Pero nosotros inquebrantables buscando esas respuestas, esperando los plazos, viendo una única raya, viendo embarazos y bebés ajenos- ya sabéis de lo que hablo.

Las respuestas llegaron, diagnóstico masculino severo y muy severo! ¿Como un chico de 30 años sano y que se cuida puede tener 54000 espermatozoides en vez de 70.000.000?? y que solo se muevan ni un 2%? Los médicos  eran tajantes; embarazo natural prácticamente imposible. En ese momento me sentí estafada por la vida…mi marido y yo habíamos adquirido el pack completo amor más familia…¿dónde estaba la segunda parte?. 

Reconozco que después del impacto me liberé un poco y tenía ganas de gritarles a todos:

  ¿VEIS? ¡NO ESTABA LOCA, LA INFERTILIDAD NO ESTABA EN MI CABEZA! 

Quise gritarle al mundo que había una causa para tanta preocupación, quise gritarle al mundo pero me lo gritaba a mí misma; y es que cuando una no puede tener hijos hay un momento en que se culpa, un momento en que flaqueas en tu identidad y en tu autoestima. 

Por primera vez en 18 meses miré a mi marido, fui consciente de su pena, dolor e impotencia por no poder ser padre. Con ese diagnóstico mi marido se hundió y se le vino el mundo encima. Vi en sus ojos una expresión que nunca antes había visto, de culpa, de vergüenza, de daño… y poco a poco empecé a volcarme en él y a asumir que de forma natural probablemente nunca tendríamos un hijo.

A priori yo no soy infértil físicamente (o eso dicen los médicos habrá que ver) pero ¿no siento todo lo que mis compañeras de lucha en este camino de la infertilidad? Sí, siento el vacío, el desconsuelo, el miedo y el enfado con la vida. Siento esa necesidad imperiosa de ser madre y ese miedo de no saber si lo lograré algún día… Y así comencé a crearme la identidad de INFÉRTIL. Tener un hijo es cosa de dos y solo juntos podremos superarlo.

Un día mi marido me dijo que si la biología le quitaba el derecho de ser padre, la vida no le privaría de esa experiencia y me haría madre de la manera que fuese necesario. Mi marido es muy grande y tras oírle lloré. Lloré por él, por mí y por los dos. Lloré por lo difícil e injusto que es todo esto y por todas las parejas con problemas. Lloré por el tabú social que es la infertilidad y por el desconocimiento, por la incomprensión de la sociedad, lloré hasta quedarme seca sabiendo que aún me quedarían muchas lágrimas que llorar.




Ahora después de año y medio cada vez estamos más cerca de nuestro primer tratamiento ICSI.  Casi a punto de enfrentarnos a esa reproducción asistida que no es mágica como todos creen, esa de las largas esperas, la de inmensos dinerales, la de los soportes físicos y emocionales…al final ésa que es la única que puede, parece ser, darme a mis hijos.


Tengo miedo, miedo a las estadísticas, al dinero, miedo a no conseguirlo… Pero el deseo de ser madre es tan fuerte que ¡REPRODUCCIÓN ASISTIDA VOY A POR TI! Pienso dejarme la piel, levantarme cada vez que me derrumbe. Pienso apoyarme en los que me quieren, pienso seguir en esa INFERTILPANDY que me ha devuelto a la vida, a la lucha y me ha ayudado a encontrar una identidad que había perdido, yo durante muchos meses era una NO MADRE que quería serlo… ahora soy una INFERTIL QUE LUCHA. 

No tengo vergüenza, quiero contribuir a que esto no sea un tabú que hiere el alma. No hemos elegido ser infértiles, no hemos elegido tener esta enfermedad. Me he propuesto que mi camino por la infertilidad valga para romper mitos, estereotipos y contribuir en mostrar este problema al mundo fértil.  Voy a formar una familia con el compañero de mi vida y de mi alma.

Y a ti: Cosita que aún no has llegado a casa, decirte que tu padre y yo deseamos profundamente conocerte y estamos intentando querernos mucho y darte una casa feliz cuando llegues. No vamos a parar hasta encontrarte aunque el camino es complicado porque sabemos que al final de éste, estás tú esperando. No somos padres reales pero si de corazón y NUNCA nos vamos a rendir. Aún no se ser mamá, no sé lo que es llevarte en mi tripa pero si se lo que es llevarte en mi alma.




Gracias a todas y a todos por estar ahí.


Laura. INFÉRTIL SINVERGUENZA.



Imágenes vía: Cuandoamasfuerte.wordpress.com | laberintodeandrea.blogspot.com

martes, 11 de febrero de 2014

Sentimiento Infértil por mi amiga Cristina

Hola amigas,,,

Hoy estoy muy emocionada de poder compartir con vosotras lo que nos ha escrito mi amiga Cristina. Cris fue la primera chica que conocí en persona a través de este blog. Ella ya era mamá, y quedamos a tomar un café al principio con un poco de nervios que se pasaron en 5 minutos. La verdad es que fue maravilloso poder hablar con alguien cara a cara de todo lo nuestro. Y en aquélla primera conversación ella me decía: Ya verás cuando tú lo consigas, cuando estés embarazada, cuanto tengas tu positivo...y yo la escuchaba y la quería creer, pero la verdad es que no la creía. Se me hacía muy dificil creerla y entonces ella me dijo las palabras que están al final de esta carta y que de verdad a mi tanto me marcaron. 
Hoy, ella, las quiere compartir con todas vosotras, espero que os ayuden como me ayudaron a mi. 

Gracias Cristina por todo, por ser generosa, por estar conmigo, por ser una luchadora y una valiente y por supuesto una maravillosa mamá. 



Quedé que enviaría mi historia a mi querida amiga Noe, y llevo tiempo pensando tengo

que escribirla, pero me costaba ponerme, hace unas semanas empecé pero no la acababa

nunca y es que creo que quiero hablar de otra cosa que es incluso más importante ahora

que mi  propia historia: el sentimiento que aún siendo ya mamá sigo teniendo, no igual

claro, ya no lloro por las esquinas cada dos por tres con un dolor en el corazón que crees

que va a ahogarte, pero sigo teniendo el sentimiento que creo que todas las infértiles

compartimos, el hecho de que nunca olvidaremos por lo que hemos pasado hasta llegar

a ser embarazadas y mamis felices.


Empiezo diciendo que sí, soy mamá al fin, mamá de mellizos que tienen ahora 13

meses, y muchas veces pensé que cuando me quedara embarazada y fuera mamá

olvidaría este “mundo” y este sufrimiento, que querría dejarlo atrás y no pensar nunca

más por todo lo que tuvimos que pasar hasta llegar aquí y no me malentendáis, respeto

mucho a las mujeres que quieren dejarlo atrás y no pensar más en ello, pero cuál es mi

sorpresa cuando, como os he dicho, mis peques tienen 13 meses y no lo he olvidado,

pero ¿cómo olvidarlo? ¿Cómo olvidar la primera vez que salimos de una clínica de

infertilidad y lo que lloraba mientras caminábamos hacía el coche intentando asimilar

que quizá no podría tener hijos? ¿Cómo olvidar los millones de veces que creí estar

embarazada de manera natural y nunca era verdad? ¿Cómo olvidar que casi cada vez

que iba al ginecólogo salía con malas noticias? Tienes que operarte una vez y luego

otra, tienes que hacerte un montón de análisis de sangre, tu FSH es demasiado alta (algo

que entonces me sonaba a chino claro) y un millón de pruebas tanto para mi marido

como para mi...

¿cómo olvidar las 7 transferencias que me hicieron hasta que salió por fin positivo?

Se cuenta pronto, pero fueron 3 años de dolor, de pensar si alguna vez me tocaría a mi, si

alguna vez vería un predictor de cientos que me había hecho que salieran las dos rallitas

o la palabra embarazada seguida del 2-3, si alguna vez podría comprar ropita de bebé,

biberones, chupetes, pañales, decorar su habitación, si alguna vez pasearía orgullosa

(como lo hago ahora) por la calle llevando por fin mi carrito con mi bolsa colgando,

si alguna vez se harían realidad todas esas cosas que había visto en amigas, cuñadas,

hermanas, compañeras de trabajo y cualquier chica a la que veía por la calle y envidiaba

tanto. 

Cuantas veces he pensado quiero ir al gine y salir siempre feliz y con buenas

noticias y no enfurruñada y triste porque nuevamente me han dicho que tenía un mioma,

un quiste, trompa obstruida o alguna otra cosa que me impedía quedarme embarazada.

Dedidme como se puede olvidar esto. Os digo que yo, no he podido.

Claro ahora lo recuerdo, y os digo que desde que me quedé embarazada un montón

de veces han resbalado lágrimas por mi cara y he pensado: ya no debo llorar, ¿por

qué lloro? Pura alegría y emoción al recordar todo lo vivido, como cuando después de

cada transferencia me tocaba la barriga repitiendo las palabras: quedaros con mamá,

quedaros por favor. Por fin ocurrió y se quedaron, y las lágrimas caen cuando veo el

salón de mi casa lleno de juguetes por el suelo, las tronas en un lado, los biberones

recien lavados, la bañerita con unos patitos de goma dentro, tantas cosas que siempre

imaginé, cosas que para otras mamás a lo mejor no son motivo de tanta emoción... ir a

la matrona, ir al pediatra!



 Recuerdo una de las visitas al médico, de las primeros ecos

que te van haciendo y esa tarde me llamó mi hermana a casa para ver como había ido

y me puse a llorar y me dijo asustada: ¿Qué pasa? Y le dije nada, TODO ESTÁ BIEN,

y le seguí explicando que era tan raro para mí ir tantas veces seguidas al ginecólogo y

salir contenta y con buenas noticias que me emocionaba pensarlo y contarlo.

Hace unos días estaba con mis mellizos y como ya gatean revolotean a mi alrededor

sin parar, pues bueno de repente mirando hacia abajo vi que en el pantalón que llevaba

había una mancha y eran mocos, y recordé cuantas veces había oído a amigas mías

diciendo: Jo! Ahora ya nunca voy limpia, siempre voy con manchas de mocos, papilla,

etc. Cuando oía esos comentarios pensaba, ojalá yo fuera siempre sucia de mocos

y papilla, jejeje, entendedme no me emociona ir manchada, no suele pasarme, pero

cuando me pasa me sale una sonrisa y me viene a la cabeza cuando oía a otras mamás

quejarse y todo lo que sufrí hasta llegar a esa mancha de mocos en mi pantalón.

Y claro que me pongo nerviosa como cualquier madre, claro que muchas veces tengo

que respirar hondo porque los dos se ponen a llorar y no sabes muy bien qué hacer,

claro que vivo con millones de inseguridades como cualquier mamá primeriza pero por

otro lado está ese sentimiento de esas cosas que durante tanto tiempo quería vivir y no

podía y lo peor no sabía si podría vivirlas y cuando te ves a ti misma viviéndolas pues

que queréis que os diga, me pongo a reir y llorar al mismo tiempo, no lo puedo evitar.

Casi a diario sigo mirándolos y pensando lo mucho que sufrí, lo mucho que lloré, lo

mucho que callé porque la gente que no pasa por esto no te entiende y se pasa mal,

y chicas creo que las mujeres que pasamos por esto vivimos la maternidad de forma

diferente, ni mejor ni peor, DIFERENTE, es inevitable.

Parecen tonterías, quizá para muchas personas lo sean, para mi no, es lo que siento, lo

que sigo sintiendo cada día mirando a mis hijos, pensando lo mucho que me ha costado

tenerlos en todos los aspectos y me siento FELIZ.

Un mensaje para todas las que aún estáis en la lucha: yo no conozco a nadie que al final

no lo haya conseguido, el camino es muy duro pero merece tanto la pena!!

 Un abrazo a todas.

lunes, 7 de octubre de 2013

Doblamos el equipo… Pero el partido se ha anulado | @aporlosgemelos


Todas las historias que compartís aquí conmigo me hacen mucha ilusión, pero hoy me encanta que nuestra amiga @aporlosgemelos haya querido compartir la suya, porque es diferente y a la vez igual. No había oido de primera mano la lucha de dos mujeres pareja por ser madres, y es dura, apasionante, bonita, triste, emocionante.....a mi me ha impactado y me ha hecho reflexionar ....Gracias bonita por compartirla con nosotras, y no dudo en que lo vais a conseguir, porque lo más importante aquí es no rendirse y sé que vosotras no lo vais a hacer. Toda la suerte del mundo.




Doblamos el equipo… Pero el partido se ha anulado


Hace un año y medio que decidimos ser madres. Sí, sólo un año y medio. Antes habíamos pasado por una temporada difícil en cuanto a la maternidad. Yo lo tenía clarísimo hacía ya unos meses, pero mi mujer necesitaba pensarlo. Llegamos a ir a un coach (por separado). Ella para preguntarse por qué no lo veía claro. Y yo para decidir qué hacer ante la incertidumbre que me provocaba saber que yo necesitaba hijos ya, pero la persona que más quería (y quiero) en el mundo, mi media naranja y pilar en la vida, no lo sentía así. ¿Tendría que renunciar al gran amor de mi vida por un hijo que no sabía si llegaría algún día?


Ante esta situación, reflexionamos mucho. Ella tuvo que dejar atrás miedos infinitos. Y lo hizo tan bien que, a día de hoy, creo que su empeño en ser madre es mayor que el mío, si cabe. Su ilusión, su manera de entender a los niños, sus ganas (¡siempre!) de jugar con nuestros sobrinos, sus valores sobre la educación y sus principios, son algunos de los motivos que me empujan aún más hacia nuestro sueño.


Al día siguiente de tomar la decisión, 26 de marzo de 2012, nos pusimos en marcha. En la Seguridad Social, tiempo atrás, cuando le había planteado a mi ginecóloga qué pasaría si decidíamos tener hijos, me había avanzado que no cubrían nuestro caso. Se supone que no tenemos un problema de infertilidad, sino de orientación sexual. Es decir, deducimos que según ellos, debemos ir a por un tío, tirárnoslo y quedarnos así embarazadas. NO TENEMOS UN PROBLEMA DE INFERTILIDAD (me parto y me mondo). Así que con estos precedentes, ese 26 de marzo, nos dirigimos al IVI. Sabíamos que esa tenía que ser nuestra clínica. Mi hermana, después de cuatro años luchando, consiguió ser madre por primera vez gracias a su lucha y sacrificio, pero también gracias a los profesionales de este centro. La clínica en Barcelona estaba cerca de mi trabajo así que todo parecía indicarnos el camino.


En una pareja de mujeres no existe ese año previo de relaciones sexuales “no fructíferas”: una de las ventajas es que esa frustración no se eterniza en casa, ni afecta a las relaciones sexuales. Ahora bien… ¡cómo nos hubiese gustado poder intentar ser madres gracias a un acto amoroso y no, desde el primer día, teniendo la obligación de pasar por inyecciones, farmacias y quirófanos! En nuestro caso no vale eso de: “una noche de borrachera”… “te relajas y te quedas”… “entre tratamientos lo seguíamos intentando a ver si sonaba la flauta”… Ni cabe tampoco preguntarse sobre las cargas genéticas del bebé: una de las dos tiene que renunciar a sus genes. Los óvulos de la decidiésemos harían ‘tándem’ con el semen de un donante anónimo. Nos daba exactamente igual eso de la genética.


Y llega el gran interrogante: ¿quién de las dos va  a ser la gestante? Tomar esa decisión en base a criterios médicos no nos acababa de convencer. Era una especie de ‘Operación Triunfo’ de óvulos y úteros, que suponía demasiada frialdad. Así que valoramos situaciones laborales y personales y decidimos que fuese yo. Ella acababa de abrir su propia empresa y lo tenía complicado. La edad tampoco era un factor decisivo que decantase la balanza: yo 33, ella 32.


En abril de 2012 me hicieron las pruebas de hormonas, analíticas, histerosalpingografía para descartar obstrucción de trompas desde el primer momento, ecografías… Todo era muy esperanzador, porque como dice nuestro doctor: ¡doblamos el equipo!  Yo nunca había intentado quedarme embarazada con otras parejas masculinas, ni había tenido problemas ginecológicos (exceptuando un par de quistes en el ovario derecho que me sacaron en 2007, mediante laparoscopia). Así que podía quedarme en la primera IA sin ningún problema. Estaba convencidísima que así sería. Desde el primer momento yo y mi mujer compartimos todo el proceso: íbamos juntas a la clínica, hablábamos del tema sin parar, era ella quien me pinchaba el Puregón en la tripa cada noche… Llegó la primera IA, en la primavera de 2012. Días de betaespera, ¡qué os voy a contar!  La regla no me bajaba. Me despertaba a las cinco de la mañana, directa al baño con ganas de vomitar. Me dolían los riñones. No tenía mucha hambre. Estaba rara. Era evidente que estaba embarazada.


Era evidente, hasta que no lo fue tanto. Dos días antes de la beta, me bajó la regla. Y me pasé los dos días siguientes en casa, en cama, sin ir a trabajar, ocultando el motivo, pensando que igual eran pérdidas del embarazo... Pero no, era la regla.


¡No pasa nada, a la próxima será!  Y pasaron los meses. Y después de la tercera IA negativa, nos planteamos qué hacer. Nos recomendaron un cuarto intento por esta vía, ya que es el tratamiento más fácil y barato, y en nuestro caso podía “sonar la flauta”… Y fueron 4 IAs con beta negativa. Odio la voz de pena de la enfermera cuando te llama para darte un negativo. ¡Qué finjan! No quiero esa voz de pena desde el primer segundo de la conversación, prediciendo algo malo.  Nos recomponíamos con cierta facilidad. Tenemos un entorno maravilloso: amigos que conocen el proceso y nos apoyan, familia que nos quiere y nos anima y, sobretodo, nuestro amor. Lo más grande que me ha pasado hasta ahora. Una forma de querernos que mueve montañas y consigue imposibles. Si estamos juntas, todo está bien.


Después de la cuarta IA (en sólo 6 meses  hicimos las 4), hablamos con el doctor, para ver qué hacer. Nos habló de las FIV. Y enseguida vimos claro que teníamos que hacer el método ROPA: recepción de óvulos de la pareja. Una aportaría los óvulos y la otra sería la gestante. A mi mujer le extraerían los óvulos, los fecundarían con semen de donante y me implantarían a mí los embriones. ¿Qué mejor manera de participar ambas en todo el proceso? El médico nos aseguró que es lo mismo que una FIV sin ROPA en cuanto a dificultad y resultados, así que no hizo falta pensarlo mucho.


Ahora era yo la que le pinchaba por las noches el Puregón. Era ella la que sufría los efectos secundarios de la estimulación. En el primer ciclo, sus ovarios reaccionaron de forma rara. El 27 de noviembre de 2012 llegamos a quirófano, a por la punción… Y sólo se pudieron extraer 4 óvulos, porque los demás tenían tamaños y calidades no adecuadas: había mucha diferencia entre unos y otros, habían crecido de forma desigual. Al cabo de dos días, llamada del doctor: no había evolucionado NINGÚN embrión. No había nada que transferir.


Nos hundimos. No entendíamos qué pasaba. ¡En su familia todas las mujeres tienen unos índices de fertilidad que quitan el hipo! ¡Sólo tenía 32 años! Nuestro positivismo de los primeros meses empezaba a hacer aguas. Convencidas que nos quedaríamos en algunas de las primeras IA, esto fue un mazazo para nuestros ánimos.


Pero había que seguir intentado. Y llegó el mes de enero y… ¡el día de nuestra boda! No habíamos hablado nunca en serio de casarnos hasta que durante este proceso nos leímos las leyes sobre maternidad en pareja de mujeres. Si no estamos casadas la madre no gestante debe iniciar un proceso de adopción del niño, de forma que el proceso para que ambas seamos reconocidas como madres es mucho más complicado. No tuvimos que pensarlo demasiado: si todo es más fácil estando casadas, ¡vamos a pedir hora ya al Registro Civil! Nos casamos el lunes, 14 de enero. Firmamos ese coñazo de papeles absurdos y nos fuimos de cañas. Un día maravilloso. No por el matrimonio en sí, sino porque ese día celebramos que tuvimos la suerte de encontrarnos.  


¿Y si nuestros pequeños estaban esperando a que fuésemos matrimonio “con todas las de la ley”? A lo mejor la siguiente era la nuestra, ahora que ya no había trabas legales. Segunda estimulación. Segundo quirófano. Segunda punción. ¡Arriba! 16 óvulos extraídos, de los que al final nos quedamos con 6 embriones (4 de ellos en día 3. Y otros 2 de ellos en día 5, blastos). En el primer transfer me implantaron 2 de tres días… Beta negativa el 20 de marzo de 2013.


El doctor consideró que podíamos hacer unas analíticas de sangre completas, según él recomendables cuando ha habido abortos de repetición, que nos podían dar idea de si había problemas de implantación por esto: Antitrombina, Proteína S Antigénica, Anticoagulante Lúpico, Proteína C Fundional, Anti Cardio Lipina, Homocisteína plasma, Cariotipo y Mutación del gen de la Protrombina… Todo salió bien excepto la proteína S antigénica. Por lo visto esto es la anti coagulación de la sangre. Así que antes del segundo transfer, me estuve pinchando heparina (Clexane), para evitar pequeños trombos que provocasen mala irrigación del útero. ¡Qué dolor de pinchazos, la heparina, por Diosss! Además, esta vez me transfirieron ya blastos.  Los de 5 días uno me lo implantaron y el otro no estaba bien, y los de día 3 los llevaron a día 5, uno me lo implantaron y el otro lo congelaron (el último)… Estábamos totalmente convencidas de que siendo embriones de 5 DÍAS y con la heparina, ésta sería la nuestra.


Número del IVI en pantalla: “sí, dimeee!!!”…  “miraaa… te llamo del IVIIIII… puedes hablaaar?” (a estas alturas de la frase, ya sabía que era NEGATIVO. No necesitaba que seguir hablando, quería colgar y llorar).


Este  sexto resultado negativo nos lo dieron en junio de este año. Fuimos a hablar con nuestro médico, y le pregunté toodaaas mis dudas: Natural Killers, abortos bioquímicos, Diagnóstico Pre Implantacional… Descartó de momento todas estas pruebas, porque nada en mis análisis e historial hace pensar que pueda deberse a problemas graves para quedarme embarazada. Sí nos aconsejó hacer una histeroscopia para ver mi útero, y en caso de que no estuviese bien, intervenir en el momento. Me la hicieron a mediados de julio. Tenía útero levemente subsepto, así que lo arreglaron al instante. La recuperación fue sencilla, pero después ha venido la complicación. En el primer control después de la operación me encontraron líquido en el útero. Solución: relaciones sexuales y reglas. Son los dos momentos en los que el útero se contrae con espasmos que pueden hacer eliminar restos de líquido.


Hechos los deberes, hoy, 17 de septiembre he vuelto a control. No sólo para ver si había desaparecido el líquido, sino también para iniciar un nuevo ciclo de FIV e implantar el último embrión congelado que nos queda. El líquido sigue en el mismo sitio y el doctor no descarta una segunda histeroscopia para ver cómo está todo ahí dentro. Pero yo ya no tengo fuerzas. Porque ahora mismo mi situación laboral es complicada, estresante, difícil. No me quedan energías para pasar por otra operación y tirar adelante con esto en este momento de mi vida. Por primera vez en todo el proceso empiezo a pensar en que tendrá que ser mi mujer la que se quede embarazada. Y al mismo tiempo que me alegra pensar que tenemos ‘OPCIÓN B’ por el hecho de ser dos mujeres, me llena de dolor renunciar a gestar y a parir a mi hijo. Porque lo querré igual, pero será duro pensar que yo ya lo intenté, y fue imposible. Porque la veré a ella con la tripa, y sentiré sus patadas, pero no en mi cuerpo sino en el suyo. Porque la veré dándole el pecho y me moriré de ternura y amor, pero desearé también poderlo alimentar yo con mi leche.  Espero que, si llega el momento de mi paso atrás, pueda asumir todas esas imágenes para que mi mujer pueda dar el paso adelante por las dos.


Ha pasado un año y medio desde que tomamos la decisión de ser madres. “Sólo” un año y medio. Y llevamos seis negativos. Desde el primer momento hemos sido rechazadas en el sistema público de salud. Así que nuestros ahorros están bajo mínimos.


Estoy paralizada, llena de dudas y miedos. Sintiendo la necesidad de dejar pasar un tiempo, para que me cure estas seis heridas y para que ese tiempo, esos meses, ese respiro, me dé ánimos para seguir luchando.



Qué ganas tengo de conoceros, #infertilpandy. Porque algunas de vosotras sois un ejemplo a seguir. Y porque todas, como poca gente, entendéis perfectamente lo que os acabo de contar.  Un abrazo y suerte para todas en esta nueva temporada que comienza en este nuevo septiembre esperanzador.

viernes, 30 de agosto de 2013

No necesito que sea fácil, sólo que sea posible | Hannah



Cada una de nuestras historias es dura y complicada... pero hoy tenemos la suerte de poder leer la historia de Hannah y os aseguro que os va a remover el corazón...

Porque si todas nos hemos caído y nos hemos levantado, ella...vais a ver, que se ha caído demasiadas veces y se ha levantado otras tantas más. Hannah, eres muy muy grande, una gran mujer y una luchadora nata. Tendrás a tu bebé, no puede ser de otra manera. Gracias por compartir tu historia con nosotras y Gracias por estar siempre a mi lado. Te deseo lo mejor, de corazón.

Chicas, ahí va la historia Inacabada de Hannah: 






Hola chicas , soy Hannah !!!!! Hoy, por fin, me decidí a contar mi historia.

No es nada especial ni diferente a la de cualquiera de vosotras. Es una historia de mucho dolor, sufrimiento y llanto pero también es una historia de lucha, esperanza y fortaleza !!!

Tengo 33 años y desde los 16 comparto la vida con mi compañero de batalla !!!! El amor de mi vida !!!!

                                    Y desde hace 7 años mi mundo, nuestro mundo se paró ....


Con 23 años tomamos una de las decisiones más importantes y arriesgadas de nuestras vidas, que fue irnos a vivir a unos miles de kms de donde somos, a mi marido le salió trabajo allí y pensamos, somos jóvenes, sin trabajo ni responsabilidades pues allá vamos !!! 

Al año de estar allí viviendo nos casamos, y chicas os digo, que esos 2 años fueron maravillosos, sin preocupaciones, podíamos permitirnos viajar a nuestra ciudad cada 2 meses, ya que yo no estaba trabajando, recién casados, entrando, saliendo ... Los recuerdos con mucha nostalgia ...

Yo me casé en abril del 2005, pues en diciembre me dice mi maridín un día que le apetecía ser padre, bueno yo dando palmas con las orejas, ya que siempre quise ser madre joven !!! JA JA JA !!!!

 Bueno pues el 1 de enero dejo de fumar, me hago revisión de gine y como todo está ok dejo la píldora en abril. 

Bueno la primera vez que lo hicimos sin antibabys YO YA ESTABA EMBARAZADA !!!! Obviamente a los 15 días la HP ROJA aparece ... Bueno, no pasa nada, es normal, quedarse a la primera solo le pasa a las adolescentes que lo hacen en la trasera del coche .... Segundo mes ... Otra vez la HP ROJA !!!! Tercer mes HP ROJA !!!! 


Y descubro los famosos días fértiles, la maldita clara de huevo, temperaturas .... Y yo como una loca todos los días fértiles de cada mes, persiguiendo a mi marido como una gata en celo ..... Y según van pasando los meses, 3 amigas mías de donde vivíamos, que empezamos a la vez a buscar YA SE HAN QUEDADO y yo ahí rezagada y empiezo a notar esas miradas (seguro que sabéis a las que me refiero), esas  frases de : no pasa nada .... relájate y te quedarás ... AAARRGGG QUE ASCO !!!!


Total, que sobre a los 7-8 meses desde el inicio de la búsqueda empiezo a mosquearme, algo no va bien, y empiezo a obsesionarme, mi marido me decía que me tranquilizase, que la gente suele tardar 1 año, pero yo sabía que no, que algo fallaba ... 

Dejo pasar justo el año. Y decido empezar con las pruebas. Deciros que donde vivía no había lista de espera, tardamos lo que tardaron las pruebas. Yo todo ok y mi maridín bixines lentos pero nada grave. 

Total,  que inicié las pruebas en junio y en septiembre iba a ser mi IA pero en uno de los controles me encuentran un quiste y se cancela. Pasamos a octubre y se vuelve a cancelar porque no respondo bien a la medicación y al día siguiente me entero que mi hermano va a ser padre, uuuff me quedé bloqueada, no entendía nada .... No puede ser, pero si es más pequeño que yo ... Y yo empecé a buscar antes, hace ya más de un año .... MADRE MIA LO QUE LLORÉ !! Eso sí, a escondidas, se supone que debía alegrarme, pero por dentro estaba hecha polvo.


Pero me repuse, no pasa nada, después de navidades me hacen la IA y todo solucionado .... Pues una mierda para mi !!!!



Entre fiestas, viajes a nuestra ciudad, pitos y flautas me hacen la IA en febrero y sopresa es NEGATIVA !!!! Entre tanto, en el viaje que hicimos en enero, a mi marido le salió trabajo en nuestra cuidad y decidimos volver .... 


Volvemos en marzo. 


Con todo el lío del traslado, la mudanza etc ... aparcamos todo el tema y en julio nace mi sobrina, os aseguro que la quiero con locura pero fue uno de los días más tristes de mi vida ... Esa debería ser mi niña, el que estuviese babeando debería ser mi marido y quien debería estar dolorida pero flotando de felicidad debería ser yo ... 


Así que retomamos el tema ... Al ser una comunidad distinta hay que empezar casi desde el principio, me respetaron las pruebas pero había que repetir semiograma y hormonas para mi y en febrero del 2009 nos dan el GRAN HOSTIÓN !!!!!! Tengo baja reserva,  a pesar de tener 28 años mis ovarios son los de una mujer de 40 y me hablan por primera vez de la ovo, no supe reaccionar, no pude preguntar, mi cerebro se paró ...

 Me dicen que me hacen una ICSI para probar pero que hay una lista de 2 años y me recomiendan intentarlo por privado ya que el tiempo corre en mi contra ... 


Durante días estuve bloqueada, solo pensaba ¿POR QUÉ A MI ? Pero como siempre, me repongo y decidimos intentarlo por privado.



Como loca empiezo a buscar clínica. Hacemos la primera FIV en julio, patinazo total, mis ovarios son una mierda, solo 2 folis, vamos un asco .... Lo positivo es que fecundan los 2, me los transfieren y BETA NEGATIVA !!!! 


Decidimos intentarlo otra vez en octubre, esta vez tenemos 3 embris, me pongo 2 y congelamos el otro. Y para no variar, BETA NEGATIVA. Estamos agotados anímicamente y pensamos que mejor descansamos unos meses antes de ir a por el congelado.

 Durante esos meses, amigas se casan y cómo no, se quedan embarazadas, me junté con 5 amigas embarazadas !!!! Fue horrible, no quería quedar con nuestros amigos porque son de la misma pandilla y era un suplicio !!! Solo era hablar de ecos, análisis, pañales .... Y entre una conversación y otra la preguntita ....

 Y TÚ  PARA CUÁNDO ????

Pasan las navidades y para febrero-marzo (me bailan un poco las fechas) vamos a por nuestro frigopeque y como no tengo una estrella en culo, la mañana de la transferencia me llaman y me dicen que se cancela, que tras la descongelación no es viable para transferir ...  perdona ??? yo tengo mis dudas al respecto, pero eso es otra historia. 

Total que como estamos muy descontentos con la clínica nos vamos. Mi marido quiere parar, no puede más, pero me dice que una vez más, pero que me encargue yo de buscar la clínica que él está agotado, así que yo con eso me doy por satisfecha. 


Otra vez a buscar .... Y cambiamos de clínica.



Hacemos un tratamiento y un 11 de septiembre del 2010 veo mi deseada segunda rayita !!!! BIEN,  BIEN,  BIEN !!!! COMO MOLA ESA HANNAH SE MERECE UNA OLAAAAAA !!!!!!!!!! 



Dios, como lloramos, que día tan tan tan feliz !!!!!  Me dan cita para el 21 y esas 2 semanas son las mas felices de nuestra vida. 

No sé como explicarlo ... es como si tuvieras una carga enorme en la espalda y de repente desaparece ... Ahora el mundo vuelve a girar, TU mundo vuelve a girar y el tiempo que hasta esa segunda rayita estaba parado empieza a moverse ...

Con mucho miedo pero bueno, empiezo a creérmelo, a hacerme ilusiones,  nos preguntábamos, serán 1, 2, aunque en realidad nos daba igual, piensas en posibles nombres, como se lo dirás a los abuelos, porque ellos han llorado contigo con cada decepción y negativo, lloras con tu marido pensado en el día del parto (uff como será..), el día en que por fin tendrás a tu bebe en brazos, el primer paseo, como te organizarás..... 


Y llega el día de la primera eco y..... no se ve NADA !!! ¿puede ser pronto? solo estoy de 5 semanas,  me dicen que vuelva la semana siguiente, y sorpresa, sigue sin haber nada en el útero, pero y fuera... ?? puede ser un ectópico !!!



 6 AÑOS BUSCANDO QUEDARME EMBARAZADA Y CUANDO LO CONSIGO, HA ANIDADO EN UNA TROMPA !!!!!! MADRE MIA!!

Pero no, tras la beta, descartan ectópico y dicen que es embarazo no evolutivo, después del miedo que hemos pasado pensando en un extrauterino, esto nos alivia, pero solo unas horas... 

Y llegamos al día siguiente a la confirmación del aborto, el día más triste de mi vida,  esperando a que me bajase la regla y con ella el sueño de mi marido y el mio.... 

Otra vez llanto, decepción, pero esta vez es distinto, el golpe ha sido más duro, las lágrimas pesan más, duelen más.  LO HABÍAMOS CONSEGUIDO Y HEMOS ESTADO TAN CERCA Y SE HA IDO!!! POR QUÉ!!!??!! 

¿Por qué me tengo que morir de pena al ver la cara de mi marido al mirar a la hija de unos amigos o a  nuestras sobrinas? ¿por qué tengo que pasar por todo esto para ser madre?  ¿Qué le puedo contestar a mi marido cuando abrazados y llorando me preguntaba que ¿POR QUÉ NO PODEMOS SER PADRES? !!!!



 Durante unas 2-3 semanas estuve yendo al hospital cada 48 h para beta y eco, porque el embri no se veía y la beta seguía subiendo. Al final en una de las ecos apareció en el útero y tras ver que no era viable me hicieron el legrado el 12 de octubre y mi sueño se fue ...  Fueron días muy duros, muchísimo !!!!


 Pero como somos unas luchadoras, pegué los trocitos de mi corazón como pude y a seguir luchando !!! 


En enero me llaman de la SS y en marzo me hacen una única FIV (y gracias a que me había quedado embarazada sino ni eso) y hala otra vez BETA NEGATIVA !!!


Hablo con mi marido y le digo que ya no quiero intentarlo más con mis óvulos ... Que se acabó, él me dice que como yo quiera, que eso es decisión mía .... Volvemos a la clínica y hacemos una ovo que para no romper con la rutina sale negativa. Y nos platean cambiar los gametos masculinos e intentarlo con mis óvulos (vamos, parecido a lo del vecino del post pero con consentimiento del maridín y sin cuernos jajaja !!!)  yo no quería, ya había pasado mi duelo genético y pensar otra vez en mis óvulos me agobiaba un poco, pero me convencen y cuando volvemos a la consulta para preparar el tto discutimos con el doctor y hala otra vez a cambiar ..... VAYA MIERDA !!!!

Volvemos a cambiar otra vez y en abril de este año hacemos otra OVO y bueno, ya sabéis el resultado .... 
NEGATIVO. 

Y esta vez también ha sido distinto, algo en mi cerebro ha hecho CLIC y me ha abierto los ojos ...

Estoy triste, enfadada, decepcionada, tengo miedo a no conseguirlo ...  nos está constando la salud, y los ahorros que teníamos... y ¿ahora qué..? ¿Cuál es el camino?  seguir intentándolo, seguir sufriendo....  De verdad que no lo entiendo... ¿Por qué es tan fácil para unos y tan complicado para otros?

 Hay un dicho que dice "hay una grieta en cada cosa, y es por ahí por donde nos entra la luz", pues mi grieta debe estar tapada con cemento ....


Y ya estamos en el presente, después de todo lo vivido, hemos optado por cambiar tanto mis gametos como los de mi marido y adoptar embriones en septiembre y a ver si  así  hay suerte .... Obviamente esto queda entre mi maridín y yo, nadie de nuestro entorno lo sabe, es una cuestión nuestra. 

No quiero ni estoy preparada para comentarios "BIEN INTENCIONADOS".


En fin es lo que nos ha tocado vivir ... y hay que seguir luchando ....

CONTINUARÁ ..... !!!!

Bueno chicas, pues esta es mi historia (resumida), espero no haberos aburrido mucho !!! 


 MIL GRACIAS POR LEERLA y me despido con una frase:

"No necesito que sea fácil, sólo que sea posible" 



Imagen vía: Poemas-tardios.com